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La Coctelera

Veneno Benigno

Porque no hay pensadores optimistas ni ignorantes tristes

20 Mayo 2012

¡Vamos mis soldados!

No sé cuantas veces he entrado a este blog en esas últimas semanas. He perdido la cuenta de cuántas veces mis manos se han posado en este teclado para escribir algo. Tenía tanto que decir, tenía tanto revuelo en mi cabeza, que no sabía por dónde empezar... y desistía cerrando la página. Y ahora empiezo igual, con esta introducción a modo de calentamiento. Pero esta vez no voy a cerrar la pestaña porque necesito abrir la puerta de emergencia a mis pensamientos. Están formando una cola. Uno a uno los voy a sacar. Ahí van.

Miedo ¿ A qué? A que las cosas no salgan bien. Intuyo un final triste, de esos que asumes con la cabeza semibaja y un mentón vibrante.

Muchas cosas terminan, aunque es diferente cuando tú las das por finalizadas que cuando te imponen tajantemente, a golpe de hacha. Lo asumes porque no queda otra (demasiada afilada la hoja como para pararla con tus manos) aunque desconfiado buscas el motivo. ¿Sabéis eso de estar en la orilla del mar y querer mirar el fondo, la arenilla con sus conchas o pedruscos, y no ver nada más que agua al principio pero, al rato de centrar la vista, consigues ver los surcos de la arena? Pues algo por el estilo. Al principio solo ves lo que tienes delante, pero si te pones a indagar encuentras mucho más. En mi caso, ese fondo son las aspiraciones personales, un saco que cada uno transporta y en el que cabe dentro tanto las metas vitales como el egoísmo más irracional. En mi caso, el finales llevado a sentencia por las metas vitales. Algo no tan doloroso como el orgullo  pero que no deja de  entristecer porque no todo el mundo te puede acompañar a hasta el pódium. Eso es precisamente lo que siento que va a llegar. Llegados a un punto los caminos de difurcan...

Soledad. Creo que soy bastante afortunada al poder decir que nunca he sentido la verdadera soledad. Eso son problemas mayores que azotan y duelen. Pero sin herir a los que de verdad la padecen, creo que he sentido algunos latigazos sueltos. Hace casi un mes, cambié un poco de vida. La de antes, 24h rodeada. La de ahora, más tiempo en individual para pensar y echar de menos. Y lo hago, y más conforme veo que la gente que quiero está lejos, y la que está cerca se marcha. Creo que es tiempo de tomar aire y recordar el por qué estoy aquí y a donde pretendo llegar.

Superación. No todo va a ser triste. Creo que este es mi consuelo. Cerca ya de un año, echo la vista atrás y veo mis logros. Veo que llegué a una ciudad sin tener ni puta idea de lo que iba a pasar, y veo lo que ha pasado hasta ahora y me hace sentir bien. Un curro en el que me he dejado la piel, y muchas veces con ganas de tirar la toalla por la puta barrera del idioma, pero no he desistido; un examen de inglés aprobad; independización  y llegar a final de mes. No sabía si iba a ser capaz. He vivido toda la vida de Dios en casa de mis padres, y ahora verme aquí totalmente independiente pues me gusta, y mucho.


Incertidumbre. Se resume a:" no sé que voy a hacer con mi puta vida". Los que me conocen saben que soy planeadora al máximo pero se ma ha roto el escartabón para dibujar las líneas que debería seguir. Lost, totally lost. No sé donde voy a acabar, si en Australia, Argentina, Canada, Helsinki, Pekín o Perú. Ni la más remota idea. Ni sé el lugar, ni sé de qué voy a vivir ni en qué invertiré mis dias. Es un problema...pero no es el que más me preocupa. Mientras vaya encontrando la felicidad en cada puerto...me sobra aquello de un futuro predeterminado.

Ya han salido cuatro de ellos, el resto está ahñi atascado. No los puedo ayudar a salir porque ni siquiera sé con qué nombre llamarlos. Ya saldrán...tarde o temprano, siempre lo hacen.

¡ROMPAN FILAS!

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23 Diciembre 2011

Porque madre no solo hay una.

¡Angelita, Angelita...! Así me llamaba a los 8 años, a los 12, a los 15, a los 18, a mis 22. No fue mi madre carnal pero me cuidó como tal. No puedo relatar cada uno de los recuerdos que guardo de ella, son demasiados años..., y demasiado dolor el recordarlos. Pero sin querer la veo. La veo asomada en la ventana saludándome, o con un bizcocho en la mano, o sentada en el sofá de mi casa. Como también la veo sentada en la playa y en la chimenea entrando en calor (siempre fue muy friolera). Y curiosamente siempre la  veo sonriendo, porque nunca dejó de hacerlo, porque su valentía y sus ganas de vivir triunfaron pese a que su enfermedad la estuviera devorando.

Supo llevar su enfermedad por bandera, sin queja...¡qué valiente, Laura, qué valiente fuiste! Pero hay veces que no lo consigue quien lo intenta, sino a quién le dejan, y a ella no la dejaron, y se fue. Pero siempre permanecerá, como cuando las estrellas fugaces dejan su estela. La suya, su estela, es su hija, una maravillosa e incomparable hija;, y su marido, su gran compañero, ambos herederos de esa valentía y del coraje que estas situaciones exigen.

No podría contaros qué hizo esa gran mujer, esa madre, esa amiga...por cada uno que la conocimos. Pero fue eso, una mujer que enamoró a su marido, que como las enredaderas supieron crecer juntos, al compás, y sin separarse el uno del otro; una madre que lo dió todo por su niña, la que llenó de valores y de ética; y una amiga a la que nunca se le podría reprochar nada. Y lo seguirá siendo en esas tres vertientes para cada uno de nosotros. Decansa Laura, te mereces un respiro porque te dejaste el aliento en cada uno de nosotros. Te vamos a echar de menos.

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8 Noviembre 2011

Ella.

Aun sin que el despertador anuncie un nuevo día, aun sin que el sol haya hecho su aparición en el cielo, ella está despierta.

¿En su cabeza? Millones de propósitos, de planes, de deberes y de quéhaceres. Nunca fue perezosa, nunca lo será, salvo por aquellas pequeñas siestas que, a veces, concede a su mente tras comer. Un desayuno equilibrado, un poco de ejercicio físico, y una mochila cargada de proyectos urbanísticos pero también vitales.

Son muchas veces las que siente que le faltan horas al reloj para poder autorealizarse en un día. Y sí, doy fe que le faltan minutos, pero también se que ella los exprime para sacar lo mejor de simisma, para llegar a la meta que cada mañana se autoimpone o, simplemente, que el destino malicioso le garabatea.

Y sale a la calle, con esa sonrisa que nunca falla, que siempre se estira pese a que su corazón esté encogido. No lo sé a ciencia cierta, pero lo intuyo... Intuyo sus latidos acobardados, sus caídas, su respiración entrecortada y una preocupación que la desborda. Intuyo las veces que ella implora y reclama una explicación a todo esto ¿La respuesta al por qué? Quien sabrá...está vacía, es imposible contestarla, solo podemos rellenarla con impotencia. Y es esa impotencia la que revela a las personas más valientes de este mundo, a aquellos que luchan para no sentirla, para evitarla o, simplemente, para aprender a convivir con ella porque no queda otra. Y cuando pienso en ello, pienso en ella, en la valentía personificada. Admirable es poco. Su entereza, cómo vertebra su vida cuando ésta flaquea, cómo ve soles cuando, incluso, los que estamos tras la barrera, vemos nubes.

Y, ahora, dejo de intuir porque estoy convencida de que esa valentía de la que hablo será algún día recompensada; por todo el sacrificio sin ánimo de lucro; por todas esas horas que ella ha invertido en cuidar de los suyos, y menos de ella; por todos esos amaneceres en los que ha tenido el corage de levantarse y sonreir; por esa esperanza cultivada cada noche; por esas lágrimas que nunca ha dejado que veamos. Por eso y más, por ser más de lo que en estos casos se puede ser...

Vendrán días en que el peso

que hoy te abruma se hará liviano.

Vendrán días en que ese peso

ya no será carga sino bagaje.

Vendrán días, han de venir.

[Manolo García]

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19 Octubre 2011

Con(Si)en(Te).

Con una engañosa inercia

se despierta lo vivido, y se adormenta

lo soñado.

Déjame que siga viviendo lo soñado,

dejáme creer que nada de esto

pueda tener un punto y final.

Déjame que sea yo quien marque las comas,

parentesis y abreviaturas, y la que arranque las hojas que hagan daño al leer.

Déjame que escriba guiones  que calen tus huesos

Déjame que inteprete los párrafos escritos en mi piel con cada una de las mentiras que dictan tus besos.

Tolérame, tolerate; permíteme, permítete...

Consiente que sigamos siendo correctamente incorrectos, verbalmente defectuosos pero gestualmente perfectos.

Consiénteme, consiéntelo.

 

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12 Octubre 2011

Here, now.

El clamor de unas cuerdas de guitarra. La diversidad entre el diluido sonido de una flauta. Noches chocolateadas con nutella barata, vino barato y unas cuantas de esas latas que al instante nos hacen reir.

Sentir estar en el punto exacto con la gente exacta; sentirse como en casa aunque sean miles de millas la verdadera distancia.

Retomamos el punteo con el frenesí y el burbujeo de la sidra. "Somos la mierda danzante y sonante del mundo", pero somos lo que somos, sin tapujos, libres...deliciosamente libres.

Ahora se suma el silbido de la armónica. Me transporta, no sé adonde, pero lejos de todo y más cerca de mi.

Un mapa, un florero, cajones con comida, una secadora, cacerolas apiladas...Un batiburillo sin sentido para quien lo lea, pero así es "la piel en la que habito", donde me encuentro. En lo poco todo cabe, con pocos llenamos ya.

Y qué rápido pasan los días apabullados, con que miedo escuchan estos oidos el tic tic acelerado. Cuando esto llegue al fin pediré que los atardeceres tornen en amaneceres, que las nubes aspiren la lloviznan, que las piedras penetren en el agua. Pediré que congelen el tiempo, los corazones y todas las sensaciones...que no están siendo pocas.

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20 Junio 2011

Gracias a todos por todo

Bien. Ha llegado el momento. Otro de tantos, pero este se me antoja con un sabor agridulce, ese que embelesan los sentidos por un segundo y, al siguiente, un escalofrío serpentea por la nuca.

Con las ganas puestas, con las pilas orientadas al polo positivo, nunca negativo, y con la mirada escabulléndose hacia el horizonte. "Me voy a cualquier lado siempre que eso signifique avanzar". Siempre me gustó esa frase aunque vislumbra connotaciones, tales como que "avanzar" significa "dejar atrás". Yo intentaré dejar atrás lo malo, lo bueno "me lo llevo conmigo".

¿Y qué es lo bueno para mi? Lo bueno son las personas con las que he tenido el placer de compartir esta bandada de años aquí, en Granada. Lo bueno sois vosotros, los que habéis hecho que pueda ser yo. Vosotros: amigos, amigas, amigos del alma, amigas para toda la vida. Con los que he gritado, soñado, llorado, pataleado, sonreído, lastimado, manchado, bailado... y una lista de participios tan amplia como todos los sentidos que puede adoptar esta vida.

Me llevo en el mejor portaretratos, mi memoria, los mejores momentos de mi vida que no son menos que los que fueron junto con vosotros. Por mucho que me esfuerce en recordar qué momentos disfruté para mi y conmigo, no recuerdo ninguno; sin embargo, me vienen flashes a la cabeza de miles de días gloriosos junto a vosotros. Enumerarlos uno a uno sería trabajo de chinos, aunque no puedo marcharme de aquí sin apuntar por qué habéis hecho mis días más llevables. Y es que:

Habéis sido mi risa y mi carcajada.

Habéis sido la trinchera de mis peores batallas.

Habéis sido luz cuando me temía en las sombras; y sombra cuando la luz cegaba.

Habéis sido ese vaso de agua que calma la sed del que escala.

Habéis sido la templanza en mis alborotos, y la rabia necesaria en mi coraje.

Habéis sido todo lo que me faltaba, sin yo pedirlo.

Se que mañana llevo exceso de equipaje. Los de Rynair, si tuvieran que pesar  mi cabeza dirían:

- Señorita, usted debe abonar 20 euros por  cada kilo de recuerdo que lleves de más.

Y yo les diría:

- Como si tengo que pagar todo el oro del mundo porque estos recuerdos no me los quita ni Dios.

Gracias a todos y a todas.

Tanto si me quedo por dos semanas como por 30 años, os voy a extrañar muchísimo a todos.

(k)

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6 Junio 2011

Una por otra.

Se me fue una vida,

pero encontré una sustituta.

Se fue una manera de ver las cosas,

de sentirlas,

de escucharlas,

de amarlas,

de odiarlas

y olvidarlas;

de hacer de lo incorrecto lo correcto.

Se me fue una vida,

y quedó la apariencia.

Soy la completa desconocida

en el ahora, en el vuestro,

porque, en realidad,

yo he estado intuyéndome

todo este tiempo.

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10 Marzo 2011

Grande Iñaki Gabilondo.

"Espero que podamos volver a encontrarnos en algún sitio". Estas fueron las últimas palabras de la despedida de Iñaki Gabilondo en su paso por la CNN +, una canal que bajo su criterio "nunca quiso hacer ruido sino que siempre quiso servir a la sociedad". Pues bien, hoy me he encontrado con él en un sitio.

Enchaquetado y con paso firme, como todos los que dió, ha entrado a la sala de prensa. Sus ojos azules recorrían los ojos de todos los presentes. Ahí he vislumbrado el principio básico de todo periodista: el ser observador. Los periodistas y el resto de los asistentes, en su mayoria, estudiantes de comunicación, como yo, le hemos hecho paso como si del mismísimo Dios se tratase.

Su presencia allí estaba justificada por la presentación de su nuevo libro "El fin de una época", pero lo cierto es que su presencia y sus palabras han marcado para otros "un comienzo"... El comienzo de creer en lo que hacemos y en el por qué lo hacemos.

Gabilondo ha resumido su libro como una reflexión sobre el ejercicio del periodismo actual. Con honestas palabras, Iñaki, con 40 años de profesión u oficio (cómo quieran) a su espalda, ha reivindicado la esencia del periodismo que no es más --con toda la complicación que ello implica-- que contar la vida y la realidad de la gente. "Hace tiempo que no hay reflexión sobre qué contar y cómo contarlo", argumentaba el Maestro que asentaba el éxito de un buen comunicador en las las cuatro "c": conocer, comprender, confirmar y contar. Algo difícil en estos tiempos donde la inmediatez gana el puslo a la meditación de los asuntos. Hay que volver a eso. Los periodistas no deben confundir su posición en esta sociedad, "no somos un poder más, somos administradores de un derecho que le corresponde a la sociedad", y ha recordado que solo el periodismo puede cobrar sentido en la medida que tiene sentido para la sociedad. Algo que los periodistas a veces olvidan.

¿Presiones? "Ni J. Los Santos, ni Herrera, ni Del Olmo..."  La presión de su oficio lo encuentra en "Luis, un hombre cansado, algo abatido por un amor no correspondido o por la "carga" de sus hijos...que se levanta a las seis de la mañana, conecta la radio para oírnos decir: Buenos días, son las siete de la mañana, las seis en Canarias". " Esa es mi presión. Es para él para quien hacemos la información, y no para políticos ni empresarios".

Y para elaborar la información que --tomando el ejemplo-- queremos para Luis, hace falta ética. La única forma de salvar el periodismo está en saber que hay una línea ética y no sobrepasarla, por mucho que algunos consideren la libertad de expresión como aval para justificar todo lo que se hace en "este país enfermo". Iñaki ha afirmado que utilizar la ética como bandera protege al periodista y a la sociedad. Un simple simil le ha bastado para hacernoslo comprender. El cirujano que utiliza guantes para intervenir quirúrgicamente. Ya sea aquí, en Perú, en EE.UU o en Kuala Lumpur. Un cirujano empleará guantes o tomará las medidas de higiene oportunas antes de meter la mano a un paciente. Y, jamás, dejaría de hacerlo.... Se protege a él mismo y protege al intervenido. El periodismo debe ser igual: la ética debe estar presente en cada "intervención" informativa porque protege nuestra profesionalidad y protege el derecho de los ciudadanos de estar bien informados.

Antes he mencionado el detalle de que los estudiantes "le hemos hecho paso como del mismísimo Dios se tratase". Quizá algo exagerado para los creyentes de la religión, pero totalmente cierto para mi, que me declaro creyente de esta profesión.

Amén Ikañi.

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Veneno Benigno

Granada, España
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Es difícil definirse, y más en pocas líneas, cuando todos los días te preguntas quién eres y a dónde pretendes llegar. Y digo dificil, porque la vida es una variable y cuando piensas qué has encontrado las respuestas a tus preguntas, éstas vuelven a cambiar. Puedo decir, pues, que mi costante ahora es mi nombre, Ángela, y que me dedico a estudiar Periodismo en Granada, mi ciudad natal. Del resto de mi vida y de cómo soy no puedo decir mucho más porque hoy quizás si sea así, pero mañana tal vez no. No os quiero confundir.

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