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La Coctelera

Veneno Benigno

Porque no hay pensadores optimistas ni ignorantes tristes

30 Enero 2011

Cosas del directo

A veces pienso que el agua en contacto con mi mente puede hacerse hielo. Otras muchas, que al sol le faltan grados celsius para caldear más que yo. A veces, tan clara como agua de manantial; otras, más turbia que una playa arcillosa. A veces, "soy lo que soy"; y unas cuantas más como, en teoría, "debo de ser".

Tan racional como onírica, tan atenta como olvidadiza, tan radical como relativa. Al tomar una calle, comprensiva; al girar la esquina, obcecada. Sistemática y cuadriculada, organizando mis días... Pero resulta imposible, los cálculos exactos se topan con jornadas que escapan de las directrices marcadas.

Sé que tengo palabra, y mi mano --la única-- para poner sobre el fuego, y unos labios que son capaces de jurar y perjurar. Pero sé también que tengo días donde las palabras son efervescentes cuando entran en contacto con improvistos no marcados en mi calendario. Días en que busco mi mano apoyada en el corazón y la encuentro, sí, pero el corazón prefiere tomarse el día libre. Días en que mis labios, aquellos con los que juraba, se revelan y silencian.

Son cosas del directo, comentábamos ayer una amiga y yo. Momentos en los que deberían darnos un premio revelación por la mejor actuación, y otros momentos en los que este guión vital se traspapela y nos toca improvisar por vernos bajo una foco de luz en un escenario nuevo o en el mismo de siempre pero con un público desconocido. Puede salir bien, o mal. Pero independientemente de eso, tiene que salir.

Y no sé si debería desmoralizarme por esa bipolaridad -entre las actuaciones aprehendidas o las desquiciadas improvisaciones-, por tener las cosas claras, meditarlas luego, y verlas cada vez menos claras. O resignarme y pensar que la balanza no puede inclinarse unicamente hacia el lado en el que está la persona que "debo de ser", sino que, en una vida tan matemática como imprecisa, también tiene que inclinarse hacia el otro lado, en el que se pesa la persona que "realmente soy".

Asi que supongo que nadie puede (ni debería) mostrarse siempre auténtico en esta vida. A no ser que dentro de esa autentecidad consideremos lo establecido y lo improvisado.

Nota: no quiero dar por cerrada esta reflexión (o rayada, llámenlo como quieran) sin tener presente a ciertas personas  que, por mi bien, me aconsejan lo que "debo de ser" pero que me apoyan cuando "soy lo que soy".

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Veneno Benigno

Granada, España
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Es difícil definirse, y más en pocas líneas, cuando todos los días te preguntas quién eres y a dónde pretendes llegar. Y digo dificil, porque la vida es una variable y cuando piensas qué has encontrado las respuestas a tus preguntas, éstas vuelven a cambiar. Puedo decir, pues, que mi costante ahora es mi nombre, Ángela, y que me dedico a estudiar Periodismo en Granada, mi ciudad natal. Del resto de mi vida y de cómo soy no puedo decir mucho más porque hoy quizás si sea así, pero mañana tal vez no. No os quiero confundir.

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